LA MEJOR ETAPA EN LA VIDA DE LA MUJER

Sin lugar a dudas una de las mejores etapas en la vida de la mujer es cuando alcanzan la madurez. Esta etapa puede abarcar desde los 30 años hasta los 60 e incluso se puede prolongar en algunos casos, pero por lo general dicen sentirse más felices y vivir su sexualidad al máximo cuando  se acercan a los 40.

Esto obviamente se refleja en sus cuerpos y en sus caras, por eso no es de extrañar que a los hombres les vuelvan locos las maduras cuarentonas y es que de forma natural desprenden sensualidad, energía, positividad y un morbo que no pasa desapercibido para ellos.

Aunque no lo quieran admitir, a los hombres les encantan precisamente esas pequeñas imperfecciones que delatan el paso de los años, como por ejemplo esas arruguitas en los ojos cuando se ríen, un poco de celulitis y algunos kilitos de más que sin duda realzan positivamente su figura y las hacen tan femeninas.

Esto no pasa desapercibido para la industria pornográfica e Internet está plagado de vídeos porno gratis protagonizados por maduritas sedientas de sexo que alivian la calentura de los jóvenes y de los no tan jóvenes, de hecho las actrices porno más cotizadas pasan los 35 años y pueden seguir en activo muchos años porque siguen alimentando todas las fantasías sexuales masculinas.

En cualquier caso los chicos no solo buscan vídeos de putas profesionales, cualquier mujer entradita en años les excita y pueden ser actrices de cine convencional, cantantes, profesoras, presentadoras de televisión e incluso políticas, ninguna mujer madura se libra de las miradas lascivas de los hombres.

Con este post queremos dejar claro que ni mucho menos se acaba la vida cuando una mujer entra en la etapa madura y aunque sí es cierto que la menopausia transforma sus cuerpos y puede ser un poco traumática en algunos casos, hay que pensar que es tan solo parte del proceso natural de la vida y es posible disfrutar cada etapa si nos lo proponemos. Además, no tener la regla tiene muchas ventajas de tipo sexual y no hace falta que os digamos por qué…